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jueves, 15 de octubre de 2015
lunes, 28 de septiembre de 2015
Sociedad hispanoamericana
Los Indígenas
La Ley
“Dios, Nuestro Señor creó a los indios libres y no
sujetos a servidumbre...”
Emperador Carlos V
“...que la venta de tierras
se haga con tal atención que a los indios se les deje con sobra todas las que
le pertenecieron, así en particular, como por comunidades, y las aguas y los
riegos y por ningún caso se las pueda vender o enajenar.”
Libro IV, Leyes de Indias
“Aparecen igualmente las
leyes prohibiendo el trabajo a menores de 18 años... y el de los mayores en
trabajos rudos; fijando las horas de trabajo, que son reducidas a 8 en el caso
de fortificaciones y fábricas, fijando el límite mínimo y la forma de salario,
defendiendo la salud de los trabajadores, ordenando la asistencia en caso de accidente...”
Contenido del Libro IV sobre
Derecho Social
El estado legal de los
indios era el equivalente a los menores de edad en España. Estaban excluidos
del servicio militar, no podían utilizar armas de fuego o espadas, ni andar a
caballo. Debían pagar tributo y prestar trabajo.
Por su condición legal estaban sometidos a tutela de
los particulares, la Iglesia o el Estado.
En general se les prohibió practicar su religión, usar
sus antiguas vestimentas y hablar su lengua, pero eran súbditos libres de la Corona
española y debían ser protegidos y educados con el ejemplo.
La realidad
1. La Encomienda
a. “...consiste esencialmente, en el deber que pesa sobre
cierto número de indígenas (encomendados) de prestar servicios personales o
pagar tributo en especias o dinero, a un español (encomendero) que, a su vez,
está obligado a civilizar, evangelizar y defender legalmente a los indígenas a
su cargo.”
Tomado de “Pensar la Historia 2”
b. Treta de un
encomendero para impedir el suicidio de sus indios: “Acaeció en estos días un señalable caso y fue este;
que saliendo cierto número de indios de casa o estancia, o de las minas de
cierto español que los tenía encomendados, afligidos y desesperados, con
determinación de todos, llegando a su pueblo se ahorcan. Entendido por él, va
corriendo tras ellos, y con mucha disimulación de todos, ya que estaban
aparejando sus sogas, díceles: ‘Buscadme para mí una buena soga, porque me
quiero con vosotros ahorcar, porque si vosotros os ahorcáis ¿para qué quiero
vivir sin vosotros acá, pues me dais de comer y me sacáis el oro? Quiero irme
allá con vosotros por no perder lo que me dais’. Los cuales creyendo que
aún con la muerte, no lo podrían desechar, sino en la otra vida los habría de
mandar y fatigarlos, acordaron de no matarse, sino por entonces quedarse...”
Fray Bartolomé de Las Casas (S. XVI)
c. “Yo descargo mi conciencia en afirmar a Vuestra
Majestad, que no es plata lo que se lleva a España, sino sudor y sangre de
indios.”
Virrey Lemos de Perú (1669)
2. Las Misiones
a. Son pueblos indígenas sometidos a tutela de órdenes
religiosas. Las que duraron más tiempo fueron las creadas por los jesuitas. Se
ubicaban en la zona del Alto Uruguay y el Paraguay.
Los jesuitas buscaban conservar algunas
tradiciones indígenas, como la propiedad colectiva de la tierra y los útiles de
labranza, y erradicar las que consideraban inmorales o incivilizadas. Así, por
ejemplo, obligaban a los indígenas a formar familias al estilo europeo y
cristiano, a casarse, a vestirse, a bautizarse y a practicar la religión católica.
También se dedicaban a enseñar a leer y escribir en español, a respetar
horarios de trabajo, y en general, a comportarse como lo indicaban las normas
europeas.
b. “...el día en que pudieron asegurar a los
indios de que formando voluntariamente reducción, no irían a servir a ningún
encomendero sino sólo al Rey, ese día empezaron a fundarse multitud de pueblos
como por encanto.”
Pablo Hernández cit. Por A.
Methol, “La conquista espiritual”
3. La Mita
a. “La mita era un servicio que sus súbditos debían al Inca;
los españoles que habían captado sus ventajas lo cambiaron rápidamente para su
provecho.
La más terrible fue la de las minas. Un
séptimo de la población total del Perú, del Cusco a Tarija, se turnaba en las
minas de Potosí a 4.800 metros de altura, y en las minas de mercurio.
Cuando les tocaba el turno de subir a la
mina, permanecían en ella cinco días y cinco noches seguidas, en equipos de
tres hombres... El trabajo a destajo era peor. Se exigía de cada hombre cinco
bolsas de 25 kilos de mineral en doce horas. Para extraerlos había que
arrastrarse por angostas galerías y abordar escaleras mal aseguradas. Al no
poder satisfacer tales normas, los indios alquilaban asistentes con sus magros
salarios... La compra de velas con la que iluminaban los pasillos de las
galerías, incumbía a los obreros. La mayoría de los indios, inevitablemente
endeudados, se convertían en esclavos de hecho y por eso mismo quedaban sujetos
a la mina.
Alfred Métraux, “Los incas”
b. “Es casi seguro que a las minas hispánicas fueron arrojados
centenares de indios, escultores, arquitectos, ingenieros y astrónomos,
confundidos entre la multitud, para realizar un burdo y agotador trabajo de
extracción. Para la economía colonial la habilidad técnica de estos individuos
no interesaba. Sólo contaban como trabajadores no calificados.”
Sergio Bagú, “Economía de la
sociedad colonial”
La población africana
“Habían sido embarcados en él, sobre la costa de
África, 336 varones y 226 hembras, sumando un total de 562 y habían
transcurrido 17 días de navegación, durante los cuales habían sido arrojados 55
por la borda. Todos los esclavos estaban encerrados bajo escotillas enrejadas,
entre puentes; el espacio era tan bajo que se sentaban entre las piernas
respectivas y se hallaban tan hacinados que les era imposible acostarse o
cambiar de posición, de noche o de día...
Sobre la escotilla se erguía un tipo de aspecto feroz,
el capataz de los esclavos, que llevaba en la mano un látigo de muchas correas
retorcidas, y que, cuando escuchaba el menor ruido abajo, lo sacudía sobre
ellos, y parecía ansioso de ponerlo en uso...
No es sorprendente que hayan tenido que soportar seria
enfermedad y pérdida de vidas en su corto recorrido... Muchos de los
sobrevivientes se veían tirados en las cubiertas en el último estado de
extenuación y en una condición de miseria y suciedad imposible de mirar.”
L. Huberman,
“Nosotros, el pueblo”
“En su
condición de esclavo, y particularmente por el trato cruel, el negro tenía que
convertirse en enemigo del blanco. Frecuentemente los negros huían de sus amos,
se ocultaban en parajes desprovistos de caminos y, reuniéndose en bandas, se
rebelaban abiertamente. Los esclavos prófugos (negros cimarrones) constituían
un peligro permanente...
Los negros cimarrones se congregaban en regiones
despobladas y lejanas, formaban comunidades y mantenían su libertad y muchas
usanzas de su África natal.”
R. Konetzke, “América Latina”
“El número de esclavos
desembarcados en las Américas desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX
fue de 15 a 20 millones; si tenemos en cuenta la mortalidad a lo largo del
viaje y las víctimas de la caza de esclavos en los alrededores del mercado de
trata, debemos considerar que existió una sangría de 30 o 40 millones de
individuos entre los pobladores del Oeste de África.”
J. Imbert, “Historia económica”
miércoles, 22 de julio de 2015
Conquista de América
El tratado delimitaba las zonas a conquistar por España y Portugal.
Los conquistadores
“Los conquistadores pertenecían a todas las clases sociales. Muchos eran de humilde cuna, desposeídos, hijos ilegítimos, vagabundos, no pocos eran hidalgos, jóvenes de buena familia pero sin mucho porvenir, y en vista de las fortunas espectaculares que se hacían en México y Perú, llegaron a América de manera desordenada sin promover una colonización provechosa de labradores y granjeros (...)”.
Richard Konetzke – “América Latina”
El Requerimiento
“De parte de muy alto y muy poderoso y muy católico... el gran Rey don Fernando de las Españas... [el Papa] como señor del mundo hizo donación de estas islas y tierras firmes del mar océano, a los dichos rey y reina... Así que sus Altezas son dueños y señores de estas islas y tierras firmes por virtud de dicha donación...
...Por ende, vos ruego y requiero que entendáis bien esto... y reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo y al sumo pontífice llamado Papa, y al rey y a la reina en su lugar como superiores señores y reyes de estas tierras...
...Si no lo hicieres, certifico que con la ayuda de Dios, yo entraré poderosamente contra vosotros, vos haré la guerra por todas partes... y vos sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y sus altezas y tomaré vuestras personas, y de vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos y como tales los venderé...”.
La visión de los indígenas
Descripción de los españoles
“Por todas partes vienen envueltos sus cuerpos, solamente aparecen sus caras. Son blancas, como si fueran de cal. Tienen el cabello amarillo, aunque algunos lo tienen negro. Larga su barba es, también amarilla (...).
Los soportan en sus lomos sus venados. Tan altos están como los techos (...).
(...) Y cuando cae el tiro, una como bola de piedra sale de sus entrañas: va lloviendo fuego, va destilando chispas, y el humo que de él sale, es muy pestilente, huele a lodo podrido, penetra hasta el cerebro causando molestia.”
N. Wachtel – “Los vencidos”
Moctezuma
“Grandes montañas han llegado, moviéndose por la mar, hasta las costas de Yucatán. El dios Quetzalcoatl ha vuelto. Los indios besan las proas de los barcos.
El emperador Moctezuma desconfía de su sombra.
- ¿Qué haré? ¿Dónde me esconderé?
Moctezuma quisiera convertirse en piedra o palo (...). Quetzalcoatl, el dios barbudo, el que había prestado la tierra y las hermosas canciones, ha venido a exigir lo que le pertenece.
En antiguos tiempos, Quetzalcoatl se había ido hacia el oriente, después de quemar su casa de oro y su casa de coral. Los más bellos pájaros volaron abriéndole camino. Se hizo a la mar en una balsa de culebras y se perdió de vista navegando hacia el amanecer. Desde allí, ha regresado ahora. El dios barbudo, la serpiente emplumada, ha vuelto con hambre.”
E. Galeano – “Memoria del fuego 1”
Desengaño de los aztecas
“¡Extraña conducta la de los dioses! Cuando los indios le ofrecen oro, manifiestan una alegría desenfrenada: ‘como si fueran monos, levantaban el oro, como que se sentaban en ademán de gusto, como se les renovaba y se les iluminaba el corazón’. Saquean el tesoro de Moctezuma, separan el oro de las joyas y de los escudos para fundirlo y repartírselo en lingotes (...)”.
N. Wachtel – “Los vencidos”
jueves, 21 de mayo de 2015
miércoles, 6 de mayo de 2015
LUIS XIV: un ejemplo de monarca absoluto
Aunque había heredado el trono siendo un niño, Luis XIV ejerció el gobierno directamente desde los 23 años, en 1661, hasta su muerte en 1715. Durante su largo reinado consolidó su poder, se impuso sobre los nobles y controló el ejército y la economía. En materia religiosa persiguió a los protestantes y afirmó el catolicismo.
Durante su gobierno se terminó de construir el palacio de Versalles. Sede del gobierno y de la Corte, el palacio era símbolo de la concentración del poder político y del dominio sobre la nobleza.
La Corte, además de nuclear a los nobles en torno al rey, cumplía también un rol político. Estaba integrada por los nobles más importantes de Francia, quienes vivían según un ceremonial reglamentado como un mecanismo de relojería: la etiqueta. En las fiestas, los juegos y las representaciones teatrales, los nobles cortesanos dilapidaban su fortuna. Luis XIV logró así domesticar a la nobleza, haciendo que ésta perdiera sus intereses políticos y militares y dócilmente aceptara cargos, pensiones o regalos.
Versalles era también sede del gobierno de Luis XIV. El monarca nombraba ministros y miembros de los Consejos que se encargaban de distintas actividades: guerra, finanzas, asuntos extranjeros y palacio. Para controlar y centralizar el territorio del Estado, el rey designaba directamente intendentes. Fue muy cuidadoso en el nombramiento de los funcionarios.
En política exterior, a través de la diplomacia y de la guerra, Luis XIV pretendió imponer la hegemonía de Francia en Europa. El ejército estaba compuesto en su mayoría por mercenarios.
Los gastos de la Corte, de la administración y del ejército eran financiados mediante el cobro de impuestos.
sábado, 2 de mayo de 2015
EL ABSOLUTISMO (siglos XVI-XVIII)
1. Concepto
“Existe cuando el rey posee de hecho y de derecho los atributos de la soberanía: el poder de hacer las leyes, de administrar justicia, de percibir impuestos, de tener un ejército permanente, de nombrar a sus funcionarios, de hacer juzgar los atentados contra el bien público.”
R. Mousnier, “Los siglos XVI y XVII”
“Se ha llamado absolutismo monárquico al sistema político vigente en Europa entre los siglos XVI, XVII y XVIII, caracterizado esencialmente por la concentración de todos los poderes de forma ilimitada, es decir, sin tener que sujetarse a ninguna otra persona, ley o reglamento.
Aunque el absolutismo se manifiesta con mayor precisión en las primeras décadas del siglo XVII, empezó a gestarse en el transcurso del siglo XVI.
Desde la época medieval, la monarquía consistía en un sistema de gobierno caracterizado por depositar el poder en una sola persona y trasmitirlo por herencia dentro de una misma familia dinástica.
Las dinastías europeas estaban relacionadas por lazos de parentesco porque, por razones de interés político y económico, se efectuaban matrimonios, destinados a heredar los tronos de los diferentes países. Pero al margen de sus propósitos originales, estas alianzas matrimoniales ocasionaron fuertes problemas de sucesión y muchas veces sirvieron de pretexto para que una nación dominara a otra.”
2. Características esenciales
- Ubicación temporal: Período comprendido entre los siglos XVII y XVIII.
- Concentración de poderes en una sola persona. Todos los poderes del Estado se concentran en un monarca, dotado de fuerte personalidad, con gran capacidad y preparación para ejercer el poder de manera eficiente.
- Justificación religiosa. Se apoya en el derecho divino de los reyes, respaldado por los diversos niveles de la jerarquía eclesiástica, católicos principalmente
- Situación de crisis. Se presenta en momentos de crisis en que coinciden al mismo tiempo conflictos de diversa índole: social, política, económica, religiosa.
- Necesidad de orden interno. Esta característica, ligada a la anterior, se refiere a la necesidad de garantizar el orden interno, para alcanzar el desarrollo económico y enfrentar las amenazas del exterior
- Formación de una burocracia. Se crea y fortalece una nueva burocracia integrada por funcionarios extraídos de la baja nobleza que desplazan a la alta nobleza, la cual atraída por el monarca hacia la vida cortesana, es marginada de la vida política e incluso desatiende sus antiguos deberes locales como señor feudal
- Fortalecimiento del ejército. Las numerosas guerras internacionales del período obligan a los monarcas a fortalecer el ejército y aumentar el número de soldados, para lo cual recurre a la contratación de mercenarios.
- Participación de los estamentos. Se da una escasa o nula participación de los grupos estamentales organizados en Asambleas, Estados Generales o Parlamentos, organismos que en ocasiones son incluso disueltos por los monarcas.
Mc. Nall Burn, E: “Civilizaciones de Occidente"
3. Justificaciones: los teóricos del Absolutismo
A) Nicolás Maquiavelo (1469-1527)
"El Príncipe" (Publicado en 1532)
“Un príncipe no debe entonces tener otro objeto ni pensamiento ni preocuparse de cosa alguna fuera del arte de la guerra y lo que a su orden y disciplina corresponde, pues es lo único que compete a quien manda (…). En lo que atañe a la acción debe, además de ejercitar y tener bien organizadas sus tropas, dedicarse constantemente a la caza, con el objeto de acostumbrar el cuerpo a la fatiga y de conocer a la naturaleza de los terrenos (…).
En cuanto al ejercicio de la mente el príncipe debe estudiar la Historia, examinar las acciones de los hombres ilustres, ver cómo se han conducido en la guerra, analizar el por qué de sus victorias y derrotas para evitar éstas y tratar de lograr aquellas (…).
Por lo cual es necesario que todo príncipe que quiera mantenerse aprenda a no ser bueno. Por lo tanto, un príncipe no debe preocuparse porque lo acusen de cruel, siempre y cuando su crueldad tenga por objeto el mantener unidos y fieles a los súbditos; porque con pocos castigos ejemplares será más clemente que aquellos que, por excesiva clemencia, dejan multiplicar los desórdenes, causa de matanzas y saqueos que perjudican a toda una población (…).
Surge de esto una cuestión si vale más ser amado que temido o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado (…). Los hombres tiene menos cuidado en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer, porque el amor es un vínculo de gratitud que los hombres perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es miedo al castigo que no se pierde nunca (…).
Conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león, (…) hay que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos. (…) El que mejor ha sabido ser zorro, ha triunfado. Pero hay que saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y disimular. Los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar (…)
No es necesario que un príncipe tenga todas las virtudes (…) y hasta me atreveré a decir esto: Que al tenerlas y practicarlas siempre es perjudicial, y el aparentar tenerlas es útil. Está bien mostrarse piadoso, fiel, humano, recto y religioso y asimismo serlo efectivamente, pero se debe estar dispuesto a irse al otro extremo si ello fuera necesario. Un príncipe (…) a menudo, para conservarse en el poder, se ve arrastrado a obrar contra la fe, la caridad, la humanidad y la religión. Es preciso que tenga una inteligencia capaz de adaptarse a todas las circunstancias (…).
Trate pues un príncipe vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos, por que el vulgo se deja engañar por las apariencias y por el éxito (…).
Y un príncipe debe temer dos cosas: en el interior, que se le subleven los súbditos; en el exterior, que lo ataquen las potencias extranjeras (…). Los Estados bien organizados y los príncipes sabios siempre han procurado no exasperar a los nobles y, a la vez, tener satisfecho y contento al pueblo. Este es uno de los puntos a que más debe atender un príncipe.”
B) Jacobo Bossuet (1627- 1704)
“Política según la Sagrada Escritura”
No existe forma de gobierno, ni institución humana alguna que no presente inconvenientes; de tal suerte que se debe seguir con el mismo tipo de gobierno al que un largo tiempo de vivencia ha acostumbrado al pueblo. Este es el motivo por el cual Dios toma bajo su protección a todos los gobiernos legítimos, sea cual sea la forma que hayan adoptado; aquél que emprende la acción de derrocarlos, no es tan sólo un enemigo público, sino también un enemigo de Dios (…)
Únicamente al Príncipe incumbe velar por el bienestar del pueblo; éste es el primer artículo y el fundamento sobre el que se basan todos los demás, a él competen los decretos y las ordenanzas, él compete otorgar las marcas de distinción; no puede existir poder alguno que no dependa de él; ni asamblea alguna que exista si no es contando con su visto bueno.
Así es cómo a favor del bienestar de un Estado, se deposita en una misma mano todo el poder. El desperdigar dicho poder es dividir el Estado; es darse al traste con la paz pública, es dar paso al advenimiento de dos amos, en contra de ese oráculo del Evangelio: “Nadie puede servir a dos amos a la vez (…).
Por su condición, el Príncipe es el amo del pueblo; su grandeza y su propio y lógico interés se basan en que el pueblo sea conservado (…).
La majestad es la imagen de la grandeza de Dios reflejada en la persona del príncipe. Dios es infinito. Dios lo es todo. El Príncipe, en tanto que tal, no es considerado como un hombre particular, es un personaje público, todo el Estado está en él y la voluntad del pueblo está contenida en la suya. De la misma forma que en Dios se juntan toda perfección y toda virtud, todo el poderío de los particulares está contenido en la persona del Príncipe.
¡Cuánta grandeza que un solo hombre pueda reunir tanta! El poder de Dios se hace sentir en un cerrar y abrir de ojos de una extremidad a otra del mundo; el poder real actúa simultáneamente en todo el reino. El poder real tiene entre sus manos todo el reino, de igual forma que Dios tiene entre las suyas el mundo entero.
Que Dios retire su mano y el mundo volverá a la nada, que la autoridad del Príncipe deje de hacerse sentir en el reino, y todo se abismará en la mayor confusión.
Parémonos a contemplar al Príncipe en su gabinete de trabajo. De ahí emanan las órdenes que hacen ir de concierto a los magistrados y a los soldados, a las provincias y a los ejércitos por mar y por tierra. Es la imagen de Dios quien, sentado en su trono en lo más alto de los cielos, guía con mano fuerte toda la naturaleza.
Origen divino de la monarquía
- La autoridad real es sagrada.
- Dios establece a los reyes como ministros suyos y reina por medio de ellos sobre los pueblos.
- La persona de los reyes es sagrada y cometer atentados contra ellos es sacrilegio.
- Se debe obedecer al rey por principio de religión y en conciencia.
- Los reyes deben respetar a su propia potestad y emplearla solamente en el bien Público.
miércoles, 18 de marzo de 2015
EL RENACIMIENTO
“El Renacimiento no es reflejo de un renacer de toda la sociedad en todos los aspectos, sino que, por el contrario, es un hecho cultural de gran magnitud, cuyos efectos actúan cada vez con mayor fuerza, con repercusiones cada vez más amplias, pero en forma gradual y a medida que avanza el tiempo.
El verdadero sentido del término Renacimiento se encuentra únicamente en el terreno de la cultura: es un hecho de cultura, una concepción de la vida y de la realidad, que actúa en las artes, en las letras, en las ciencias y en las costumbres, sin que a este florecimiento cultural le corresponda ningún momento feliz ni en política ni en economía. A la par que en todas las cortes italianas la pintura, la escultura y la arquitectura alcanzan su máximo esplendor, al mismo tiempo que la producción literaria se hace cada vez más refinada y se formulan ideales educadores de singular altura, la economía ciudadana sufre grandes sacudidas, el desarrollo industrial queda estancado, la libertad comunal desaparece y la Iglesia se corrompe cada vez más.
En otras palabras, si se quiere hablar de renacer, de despertar, de vida nueva, y precisamente en Italia, donde el fenómeno nació y se desarrolló de manera más vistosa, hay que hacerlo únicamente en el terreno cultural: esta renovación positiva parece actuar sólo en este sentido, sin inmediata correspondencia con otros planos en los que existen cambios y a veces muy profundos, pero no todos, o al menos en aquel momento, positivos.”
H. Puigdomènech, “Historia universal”, Tomo 11, “Baja Edad Media y Renacimiento"
El pensamiento renacentista
El Renacimiento se manifestó a través de gran cantidad de obras literarias, artísticas y científicas y estuvo caracterizado por:
* La exaltación del hombre y la naturaleza. La naturaleza podía ser analizada y comprendida; a su vez, el hombre se reubicó en el centro del universo y la vida.
* La aspiración de gozar los placeres de la vida terrena, el poder, la riqueza y el amor.
* En lo intelectual, se hacen sentir cambios en el pensamiento y en las artes, la cultura ya no es exclusividad del clero; los laicos acceden a ella, siendo la burguesía la clase que más disfruta de sus beneficios.
* El Renacimiento trae un nuevo concepto de felicidad, que debe buscarse en esta vida y no en la vida después de la muerte.
* El hombre del Renacimiento es esencialmente individualista; se centra en su yo, en su ambición personal y se siente creador de su propio destino.
* El no conformismo los lleva a rechazar las explicaciones tradicionales admitidas.
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